La poesía femenina marroquí se estrena en México

Texto: Mohammed Akhrif

La revista literaria mexicana ‘La Jo
ada Semanal’ dedica tres página enteras de su nº 1017 del 31 de agosto a una selecció

n de poemas de poetizas marroquíes.

En su edición número 1017 del domingo 31 de agosto, la muy prestigiosa revista cultural ‘La Jo
ada Semanal’ ha dedicado tres páginas a la poesía femenina marroquí, titulada “El Marruecos de ellas: siete poetas contemporáneas”.

‘La Jo
ada Semanal’ es considerada como una de las prestigiosas revistas culturales iberoamericanas. Y la publicación de poemas firmados por poetizas marroquíes, escasamente conocidas en México, constituye un buen escaparate para estas escritoras para sus obras que traducen la excelencia y la riqueza de la expresión poética de Marruecos.

Pero más allá de este homenaje, hay que saludar el hecho de que esta revista quiera compartir con sus lectores a través de la riqueza y profundidad de poemas seleccionados, y que traducen la diversidad de la expresión poética en Marruecos.

Así, los lectores y afanados de la poesía pueden apreciar magníficos poemas, que son, a saber; ‘De otro tiempo’ de de Fatiha Morchid (Beslimane, 1958); ‘Nobleza’ de Rajae Talbi (Casablanca, 1966); ‘Residencia’ de Latifa Meskini (Fez, 1970); ‘Gula’ de Fatima Zahara Bennis (Tetuán, 1973), ‘Cautela’ de Amal Al Akhtar (Alcazárquivir, 1967); ‘Disculpa’ de Imane Khattabi (Tetuán, 1974); y ‘Verdor Ardiente’ de Lamiae El Amrani ( Tetuán, 1980).

Hay que precisar que la presentación de esta selección de poemas fueron realizados por el poeta y diplomático mexicano, Jorge Valdés Díaz-Vélez, que ejerce el cargo de consejero en la Embajada de México en Marruecos, y que en repetidas veces era recompensado.

“Díaz- Vélez recibió el Premio Nacional de Poesía”, indicó el Embajador de México en Marruecos en un comunicado de prensa.

En sus páginas, ‘La Jo
ada Semanal’ propone a sus lectores descubrir una “muestra de siete autoras nacidas entre 1958 y 1980, y que refleja la originalidad de una poesía que se arraiga en el imaginario del norte de África, y en las dos orillas del Mediterráneo occidental”, escribió Díaz- Vélez en su nota de presentación de los poemas.

En la mencionada nota, el fundador y exdirector de la Casa de Cultura de Saltillo (ciudad en el norte de México, y capital del Estado de Coahuila) persiguió diciendo: “Sus creaciones fluyen en el cruce de Oriente y Occidente, entre mode
idad y tradición, para dibujar con finos trazos sus afinidades con la poesía que hoy se escribe en otras regiones del mundo”.

Recordamos que Díaz- Vélez trabajó en el seno de varias Embajadas, sobre todo en Argentina, España, Costa Rica, Cuba, y en Marruecos, éste donde actualmente trabaja como consejero. También, el poeta-diplomático dirigió el Centro Cultural de México en Costa Rica, y el Instituto de México en España.

“La representación diplomática de México en Marruecos tiene la convicción de que el conocimiento recíproco es fundamental para el acercamiento entre las naciones”, agregó por su parte Andrés Ordoñez, Embajador de México en Marruecos.

Por lo tanto, podemos suponer que esta hermosa galería es un motivo de satisfacción para el diplomático mexicano que, por cierto, escribió: “Estamos orgullosos de presentar al público mexicano a través de estos poemas, una muestra de la sensibilidad del alma de las mujeres en el Marruecos contemporáneo”.

A continuación, prestamos los siete poemas tal como figuran publicados en la revista mexicana ‘La Jo
ada Semanal’:

(1) Disculpa
Imane Khattabi
(Tetuán, 1974)
Como un príncipe, la primavera avanzó hacia ella
y se inclinó con la educación de los nobles:
¿Me concedes esta pieza, mi señora?
Se disculpó con amargura:
Murió el talón de mi alegría,
y en el cuerpo que llevo en mi bolso
se han marchitado las rosas.
VERSIÓN DEL ÁRABE DE MEZOUAR EL IDRISSI

(2) Gula
Fátima Zahra Bennis
(Tetuán, 1973)
Bebes un resplandor
de agua y fuego
con tu paralizado útero
como si fuera miel
Tu vacío se disculpa
Ante un espejismo
que no te merece
Estás llena de gula
y con tinta de ansiedad
riegas
el desierto del corazón.
Estás destinada a lo imposible.
Ninguna patria te dará cobijo,
ni han de saciarte las cosechas.
VERSIÓN DEL ÁRABE DE MEZOUAR EL IDRISSI

(3) Verdor ardiente
Lamiae El Amrani
(Tetuán, 1980)
Despierta en la noche
me visita tu mirada
tus ojos de verde
y verde esperanza
me acerco a ellos
y cabalgo en tu cama
tú corres en mis ríos
yo corro en tu mirada
EN ESPAÑOL EN EL ORIGINAL
(4) Cautela
Amal Al Akhtar
(Alcazarquivir, 1967)
Como en cualquier amanecer,
me enajena una rosa temblorosa.
Como en cualquier mediodía,
una rosa triste me abandona.
Como en cualquier tarde,
Voy y vuelvo temerosa.
VERSIÓN DEL ÁRABE DE KHALID RAISSOUNI

(5) Residencia
Latifa Meskini
(Fez, 1970)
El gemido es un canto que se cubre con el trance.
Si el gemido fuese una morada me alojaría en ella,
coloraría su interior y exterior
con los colores del trance.
En aquel gemido
me entré entera,
de mí salió entera,
se calló enteramente.
La sangre gime en la arteria
Revela su expresión cuando alcanza el corazón
se calla cuando alcanza la mente.
El gemido de la memoria es una revelación sin palabras
cuando escuchas su voz
amarra tus orejas, descuida sus notas.
Ninguna travesía pudo limitar el gemido
que se perdió solitario,
por el eco resonó, por el silencio sucedió
¡Delimita el límite entre el gemido y el silencio
Para que no pierdas la voz!
El gemido desafía a la expresión.
VERSIÓN DEL ÁRABE DE REDDAD CHERATI
(6) De otro tiempo
Fatiha Morchid
(Benslimane, 1958)
Soy mujer
de otro tiempo,
apoyo el estetoscopio
sobre el corazón del mundo
que no me escucha.
Y cada vez que la roca
rompe mi flujo
lo entrego a las arenas.

El ímpetu del viento
arranca las ramas.
Las restantes
las consagraré a
la nada.
Beberé el brindis
de la tempestad.
Tal vez pueda
morir
de amor
por sobredosis.
VERSIÓN DEL ÁRABE DE MEZOUAR EL IDRISSI

(7) Nobleza
Rajae Talbi
(Casablanca, 1966)
Nada pudo mover su nobleza.
Ni su dulce boca,
ni su atractivo rojo de labios,
ni sus hambrientos ojos,
ni su deseado cuerpo.
Tampoco sus zapatos altos
que taconean
como un reclamo.
Es hombre de un gran amor,
un amor que ayuna toda la ete
idad
y sólo come de la mesa de su amada.
VERSIÓN DEL ÁRABE DE ABDELLATIF ZENNAN

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